Gran éxito en Argentina y Uruguay para el Museo del Cognome

 

El pasado febrero, el équipo del Museo del Cognome fue a Argentina y Uruguay para dar una serie de charlas en las que han sido presentadas las actividades y los servicios que ofrece. 

Las conferencias han sido también la ocasión para encontrar a todos los que, durante esos años, se han dirigido a nuestro equipo para empezar una investigación, así como para conocer a quien era simplemente interesado en conocer algo sobre su familia o en reconstruir su árbol genealógico. Por eso hay que agradecer a todos los amigos que han colaborado a la organización de estos encuentros.

Primero, al amigo Oscar Walter Larroca y a la señora Silvia Crochetti – presidente del Club Italiano de Santa Rosa -, que acogieron a nuestro equipo ahí, dándole la posibilidad de dar la primera conferencia. Un agradecimiento especial a Monica Galli, que en 2 días organizó una charla en la Universidad Nacional De Mar del Plata en colaboración con el Laboratorio de Idioma. Allí fue sorprendente la inmensa curiosidad de todos los que participaron y la grande paciencia que tuvieron en asistir a una conferencia totalmente en italiano.

Por último, pero no menos importante hay que  agradecer a Enrique Yarza Rovira, ex presidente del Instituto de Genealogía de Montevideo y miembro de “Espacio Abierto Todos por el Buceo”, que permitió de enseñar las actividades y los servicios del Museo del Cognome en el salón del Best Western Palladium de Montevideo.

 Los descendientes de italianos en Argenitina y Uruguay son muchos, así que la “italianidad” está en el aire. De hecho, una noche, nuestro equipo fue a cenar a la “Esquina Homero Manzi”, restaurante muy conocido de Buenos Aires y que lleva el nombre de uno de los artistas más importantes de la ciudad en los primeros 30 años de 1900, y por casualidad descubrió que su apellido real es “Manzione”, sino que tiene origenes italianas y que procede de Polla, un pueblo cerca de Padula.

Otra grande emoción fue la visita a la Catedral de San José de Flores, conocida en todo el mundo católico porque ligada al nombre de Papa Francisco y construida bajo voluntad de Don Feliciano De Vita, cura de aquella parroquia y original de Padula. A ese propósito hay que agradecer de todo corazón al senor Luis Avellaneda, guía de la catedral que permitió a nuestro equipo de acceder al archivo y donde había documentos del connacional don Feliciano De Vita.

En Montevideo, no podía faltar una visita al Instituto de Investigaciones Biológicas “Clemente Estable”, otro connacional orginal de San Rufo y que tuvo mucho éxito en el campo de la biología. Allí, nuestro equipo fue acogido por su nieto Francisco y a su hermano Clemente, un señor muy amable.

Este viaje no fue sólo una ocasión de trabajo y de vacación, sino sobre todo la ocasión para cortar las distancias entre estas dos tierras si semejantes, Italia y Latino América.